fbpx
Jueves, 6 Octubre

Russo paró un equipo muletto que no tuvo un buen partido y cayó 2-1 ante Lanús.

Con doblete de Nicolás Orsini (28’ y 45’), el equipo de Luis Zubeldía logró su primer triunfo en la Copa de la Liga Profesional.

La defensa xeneize y un nochecita para el olvido. Cometió varias fallas que Lanús aprovechó y plasmó en el resultado. Mas y Zambrano, los apuntados en los goles del equipo de Zubeldía.

Boca fue pura confusión en el primer tiempo contra Lanús. En el arco, en el medio, arriba, pero sobre todo en defensa. La última línea xeneize no hizo pie ni a nivel colectivo ni individual y el Grana lo aprovechó. Atacó tres veces y le convirtió dos goles. Una fragilidad que hacía mucho tiempo no se le veía al campeón.

La primera jugada de peligro, a los 15′, fue un presagio de lo que vendría después. Leonel Di Plácido, lateral derecho de Lanús, tuvo tiempo y espacio a la espalda de Emmanuel MasNicolás Orsini la metió al medio y por detrás de todos apareció Pedro De la Vega, sin marca, para ajusticiar a Esteban Andrada. Por suerte para Boca, el rubio le entró mordido y la pelota se fue lejos. Sin embargo, el problema no se solucionó.

Porque un ratito más tarde, otra vez por el lado de Mas, Lanús volvió a generar peligro y esta vez no perdonó. De La Vega encaró, nadie le salió, y metió un centro bárbaro para que Orsini pusiera el 1-0. La pelota cayó justo detrás de los dos centrales y delante de Esteban Andrada, que no esperaba el anticipo del ex Sarmiento y no tuvo más remedio que quedarse parado.

Y ya en el final del primer tiempo, el error más grosero de la noche. De la Vega pinchó al área una pelota que parecía no traer complicaciones. Carlos Zambrano tenía varias opciones para resolver la jugada. Tocarla atrás para Andrada, tirarla a la tribuna, aguantarla con el cuerpo e intentar salir jugando… Pero no. Dudó en una zona del terreno donde nunca hay que dudar. La pelota picó, le pasó por arriba de la cabeza y Orsini, que venía respirándole en la nuca, se lo comió. Andrada, esta vez, llegó a tirarse pero no pudo desviar el derechazo cruzado del delantero.

Por ahora, una nochecita para el olvido de la última línea xeneize.