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Miércoles, 5 Octubre

Recomiendan tomarse vacaciones para contrarrestar el estrés de la pandemia

Especialistas en salud mental destacan que no es necesario irse a algún lado, pero sí tomarse días libres.

2020 fue un año demoledor. Las muertes producidas por el nuevo coronavirus, el temor a enfermar, el confinamiento, la alteración de las rutinas, reuniones y clases virtuales, la restricción del contacto físico, entre otros factores, dispararon el estrés a nivel mundial. Por eso, este verano, las vacaciones se volvieron más necesarias que nunca: ya sea para los que pueden y optan por abandonar sus hogares y cambiar de aire o para quienes pasan sus días libres en casa.

“Es evidente que las vacaciones nos permiten a la mayoría de nosotros cortar con el estrés cotidiano asociado a nuestras obligaciones laborales y familiares. Se supone que las vacaciones inducen emociones positivas, o al menos así las buscan”, afirma María Roca, subdirectora operativa del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco).

Para la especialista, salir de vacaciones en este momento “nos enfrenta a nuevos ambientes, lo que es importante para la salud cerebral”.

“Hay evidencia científica sólida que demuestra el rol de las vacaciones”, destacó la especialista y apuntó que “si uno no puede trasladarse grandes distancias, al menos puede tomarse esos días libres para contar con mayor tiempo disponible para uno mismo y disfrutar del sol, las actividades al aire libre, el ejercicio físico y de la posibilidad de relacionarse con otras personas”.

En busca del optimismo perdido

Un reciente estudio publicado por la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos, señala que planificar un viaje “fomenta el optimismo”.

Matthew Killingsworth, investigador de la Wharton School en esa Universidad, señaló que “como humanos, pasamos gran parte de nuestras vidas mentales viviendo en el futuro. Nuestra mentalidad futura puede alegrarnos cuando sabemos que van a llegar cosas buenas, y los viajes son algo muy bueno que esperar”.

Un motivo por el que Killingsworth cree que planificar un viaje puede ser una experiencia tan positiva es el hecho de que los viajes son temporales.

“Como sabemos que un viaje tiene un comienzo y un final definidos, nuestras mentes tienden a disfrutarlo incluso antes de que empiece”, afirmó el investigador, y agregó que “a veces, la gente prefiere retrasar las experiencias positivas, como un viaje, para poder extender el periodo de expectación”.

Impacto en los más chicos

Otro factor a tener en cuenta a la hora de vacacionar en plena pandemia es la salud mental de los niños, quienes “pueden activar importantes áreas en el sistema límbico cerebral, poco estimulados en las rutinas de la casa, que se activan a través del juego, la creatividad lúdica y el sistema de búsqueda”, afirman desde INECO.

“Las experiencias de vacaciones familiares activan estos sistemas en el cerebro del niño, liberando y activando sustancias químicas que lo hacen sentir bien, como los opioides, la dopamina y la oxitocina. Estos químicos reducen los niveles de estrés y activan sentimientos cálidos y amorosos”, detallan desde el instituto.

Andrea Abadi, directora del Departamento Infanto Juvenil de Cites Ineco, aseguró que “luego de varios meses de conectividad áulica y de actividades dentro de casa, los niños necesitansalir, jugar al aire libre y conectarse -con los cuidados necesarios- con otros niños”.

El neurólogo Facundo Manes, destacó, por su parte, que “hubo un súbito incremento a síntomas ansiosos al principio de la pandemia. Con el tiempo prevalecieron los síntomas de angustia y depresión”.

“Estamos todos agotados porque hace meses que hacemos cosas que antes no hacíamos, como no poder saludar, relacionarnos. Frenar los abrazos y tener otros hábitos a los que no estábamos acostumbrados también nos agota”.

“Por eso, la angustia y la ansiedad no se correlacionan con los lugares donde hay mayor cantidad de virus, sino porque influyen otros factores como la cuestión laboral, familiar y económica”, precisó Manes.

Para el especialista, “al principio de la pandemia cuando nos encerramos había altas expectativas, ahora esas expectativas están centradas en la vacuna, pero estimo que podremos dejar definitivamente atrás la pandemia en el año 2022, cuando alcancemos la inmunidad de rebaño, por lo que vamos a tener que aprender a convivir con el virus todo este año”.

“Esto significa que vamos a tener que convivir con menos miedo, porque el miedo paraliza”, concluyó Manes.