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Miércoles, 5 Octubre

Racing es un Arsenal de dramas

La Academia volvió a sumar su tercera derrota consecutiva. Los de Rondina aprovecharon dos errores defensivos con goles de Albertengo y Candia y dejaron con más preocupaciones a Beccacece y compañía. Encima, Licha López terminó expulsado.

Racing golpea las puertas y se golpea. Y se golpea duro. Nadie puede discutir que avisa, toca timbre, grita para entrar a ese arco. Pero no puede. El arco rival se le ríe. Otra vez se le abrieron -y abrió- caminos que lo pusieron en el umbral del gol. Y otra vez, también, se diluyó donde no hay que diluirse: en la terminación. Por carencias propias, por reflejos del arquero rival o por acciones de mala fortuna (el tiro de Mena en el travesaño), de nuevo terminó derrotado. Porque, además, se repitieron fragilidades defensivas que desde hace tiempo dejaron de convertirlo en un equipo solvente, y no le encontró la vuelta al partido ni siquiera para descontar. La Academia perdió por tercera vez consecutiva, en esta ocasión frente a Arsenal. Un adversario muy modesto que llegó poco, agradeció las distracciones del fondo y se llevó el premio a la efectividad.

“Vamos a llegar 100 puntos al partido con Flamengo”, había dicho Sebastián Beccacece durante la semana. Otro capítulo de la realidad, en cambio, le propinó una cachetada a ese puntaje ambicioso. Cuanto menos, Racing ya no es ese equipo confiable que jugaba con la sensación de que alguna vez iba a convertir. Y tampoco transmite seguridad en la recuperación. Perdió la agresividad, la intensidad, la coordinación en la presión. De mitad hacia atrás, la Academia padece cuando los rivales le imprimen velocidad lanzados en esos espacios que encuentran.

Un ratito le duró a Racing el parado inicial. Tras el primer tanto, Beccacece cambió fichas de posiciones: mandó a Alcaraz de extremo derecho a volante interno, a Alcaraz lo adelantó, MIranda pasó al centro, a Miranda lo corrió a la izquierda… Hubo algunas luces de Alcaraz, un bueno comienzo de Miranda y algo de Banega. Pero con el paso de los minutos, cayeron en el pozo del equipo. Es que más allá de los nombres, no hay equipo que aguante si falla en el área ajena en sus mejores momentos y flaquea en la suya si lo exigen.

Hasta erra Licha López, el más experimentado… Como en esa acción mano a mano con Gagliardo. Y Racing se desmoronó al ver que no podía anotar. Arsenal, ordenado, con las líneas juntas, esperó como testigo del desgaste de Racing, sin inventiva, sin sorpresa. El ingreso de Garré en el segundo tiempo fue la carta de la esperanza por la derecha. Desbordó, intento, le dio otra frescura al equipo. Aunque eso no le bastó al local, que se reiteró en centros, muchos sin peligro. La ansiedad, encima, hacia su parte. La Acadé buscaba el descuento con ímpetu, desde un Lisandro que se tiraba atrás a pivotear sin encontrar buenos socios. Y casi siempre aparecía alguna pierna de Arsenal para cortar o rechazar, ya cuando habia renunciado a esas triangulaciones rápidas y juego directo a los espacios que encendía la alarma en Racing en el primer tiempo. Para colmo de males, Lisandro se fue expulsado en el final por doble amarilla

Arsenal tuvo en su arquero a la figura y, con poco, fue verdugo de Racing. Los de Becca, entre su falta de vivacidad frente al arco y las falencias atrás, fueron pura impotencia. Y es el equipo más goleado del torneo, con ocho tantos recibidos. Deberá trabajar mucho para llegar 100 puntos al duelo copero con Flamengo, por los octavos de la Libertadores.

Fuente: Diario Ole