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Domingo, 2 Octubre

Falleció Pino Solanas por coronavirus en París

Fernando Ezequiel Solanas, figura multifacética del arte y la política, falleció a los 84 años en París, adonde Alberto Fernández lo había enviado como embajador ante la Unesco. 

Semanas atrás, el ex senador nacional, quien reside en París por su función en la Unesco, había utilizado las redes sociales para anunciar que se había contagiado de Covid-19 y que estaba internado en observación en un centro médico de la capital francesa. 

El político argentino estaba en Francia con su pareja Ángela Correa, también internada por coronavirus. 

Sin abdicar nunca de su adscripción al nacionalismo popular, también supo rodearse del Partido Socialista Auténtico (PSA), los maoístas del Partido Comunista Revolucionario (PCR) y de los trotskistas del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) para armar el movimiento Proyecto Sur. 

Entre el cine y la política

El ex senador fue en el pasado un álgido cineasta, siempre con una mirada crítica y determinada de la realidad, que lo llevaría luego más firmemente a la política. Realizó La hora de los hornos junto a Octavio Getino entre 1965 y 1968, en medio de la dictadura de Onganía. 

Ese fenómeno atrajo la atención de Juan Domingo Perón. El ex presidente convocó a ambos directores a Puerta de Hierro, donde residía durante su exilio en Madrid. Producto de extensas sesiones de entrevistas surgieron las piezas testimoniales La revolución justicialista y Actualización doctrinaria para la toma del poder, a través de las que el histórico líder impartía instrucciones tanto al ala derecha como al ala izquierda de su movimiento. 

En ese período, Solanas recibe amenazas de muerte de la Triple A, y aunque en 1975 consigue completar su primera película de ficción, Los hijos de Fierro demoró nueve años en poder proyectarse. Tras el golpe del 76, al cineasta le avisan que un comando de la Marina lo intentaría secuestrar y escapa a España, para instalarse finalmente en Francia. 

Con el regreso de la democracia cosecha sus mayores éxitos: en Venecia y La Habana recibe premios por El Exilio de Gardel (1985) y lo designan el mejor director en Cannes por Sur (1988), donde reunió a Fito Páez con Roberto Goyeneche. 

El inicio de la carrera política de Solanas no fue para nada tranquilo. Tras la ola de privatizaciones, se convirtió en un furibundo antimenenemista, al punto de ganarse una querella del presidente por definir al gobierno como “una pandilla de estafadores, corruptos y traidores”. El 20 mayo de 1991 ratificó su declaración ante el juez Martín Irurzun y al día siguiente dos desconocidos le acertaron cuatro de seis balazos en las piernas, cuando salía de sus oficinas. “Hijo de puta, callate”, contaba que le gritaron.