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Martes, 6 Diciembre

Cuidados previos y posteriores a la vacunación de adultos mayores contra el coronavirus

Las personas que están en este rango etario deben tomar medidas para evitar sumar problemas de salud y para que la inmunización resulte realmente eficaz.

Desde la semana pasada, los mayores de 70 años reciben la vacuna contra el coronavirus en la provincia de Buenos Aires. En la Capital Federal, la campaña de inmunización a personas de más de 80 empezó el lunes. Al tratarse de población de riesgo, es importante que se tomen los cuidados adecuados previos y posteriores a darse las dosis.

“Los adultos mayores tienen que consultar con el médico de cabecera previo a vacunarse por si hubiera alguna contraindicación, si bien es poco probable, siempre tienen que chequearlo con el profesional”, advierte a Con Bienestar Silvia Perelis (M.N. 20.404), gerontóloga y presidenta de la Asociación Civil Años – Espacio Gerontovida.

Antes de la vacunación

Si 24 horas antes de aplicarse la inyección aparecen síntomas como fiebre y cansancio o se siente un malestar general, se debe cancelar el turno y reprogramarlo. No es adecuado recibir una inmunización mientras se presenta este tipo de molestias.

“Se recomienda que cuando uno tiene una enfermedad infecciosa como puede ser una bronquitis, neumonía o angina no conviene aplicar la vacuna, porque puede desencadenar precisamente síntomas como fiebre y cansancio. Entonces, no sabremos si los efectos adversos se produjeron por lo que tenía antes o porque se dio la inoculación”, detalla a Con Bienestar el gerontólogo Miguel Ángel Acanfora (M.N. 52.023).

Durante la vacunación

Desde las autoridades sanitarias recomiendan seguir estos pasos para recibir la inoculación:

Acercarse al centro seleccionado en el día y horario indicado en el turno otorgado. No llegar antes, para no generar colas y, por lo tanto, aglomeraciones, ni tampoco después, para no atrasar el proceso.

Presentar el DNI en el área de recepción.

Aguardar al llamado del equipo de salud para recibir la vacuna.

Una vez administrada, la persona deberá permanecer media hora en observación para asegurarse de que no presenta síntomas adversos graves.

Cumplido ese plazo, se le brindará el certificado correspondiente y podrá regresar al domicilio.

Después de la vacunación

Los adultos mayores no tienen más ni menos chances de presentar efectos secundarios después de darse la vacuna. Eso sí, a mayor efectividad de la inmunización hay más posibilidades de que aparezcan efectos secundarios.

Los posibles síntomas de las vacunas contra el COVID-19 son:

Dolor de cabeza.

Dolor en el lugar de la inyección.

Afecciones musculares y articulares.

Fatiga.

Escalofríos.

Hinchazón en el lugar de la inyección.

Enrojecimiento focalizado.

Inflamación de ganglios en la zona axilar.

Erupción cutánea.

Algunos de los síntomas pueden durar entre uno y tres días después. “Si el dolor no cede con analgésicos comunes como el paracetamol, se genera una pústula de pus en el lugar de la inyección o hay un enrojecimiento intenso en las 24 horas posteriores a recibir la vacuna, hay que consultar”, precisa Acanfora.

En cuanto a la fatiga, que puede derivar en falta de apetito y ausencia de fuerza (adinamia), podría llegar a permanecer hasta 72 horas. Si pasado ese tiempo todavía se experimenta este tipo de síntoma, también hay que ir al médico.

Tanto una vez recibida la primera como la segunda dosis de la vacuna (sea la Sputnik V o la de AstraZeneca), las personas mayores, al igual que el resto de la población, deben seguir las mismas medidas de seguridad que se establecieron a lo largo de toda la pandemia de COVID-19.

“Los adultos mayores no tienen que tener ningún cuidado diferente al resto de las personas pero sí van a tener que mantener la distancia social, el uso del barbijo, lavarse las manos permanentemente, emplear alcohol en gel y evitar las aglomeraciones porque los adultos mayores que reciben la vacuna estarán protegidos, pero pueden contagiar a terceros que aún no están inmunizados”, explican ambos especialistas en gerontología.