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Miércoles, 5 Octubre

Bolsonaro, sobre el coronavirus: “Brasil tiene que dejar de ser un país de maricones”

El presidente brasileño criticó el comportamiento de los brasileños frente al Covid-19 y pidió “enfrentar la pandemia de pecho abierto”. Además se comparó con Macri al afirmar que si sus propios seguidores lo abandonan no podrá aplicar sus políticas

El presidente Jair Bolsonaro afirmó este martes que Brasil “tiene que dejar de ser un país de maricones”, al considerar el comportamiento de la población frente a la pandemia de coronavirus (Covid-19), que mató a más de 162.000 brasileños y contagió a más de 5 millones.

Además, se comparó con el ex presidente Mauricio Macri, que según su opinión empezó a perder apoyo con las críticas internas que recibió de su propia base.

“Todo ahora es pandemia, hay que terminar con eso. Lamento por los muertos. Todos vamos a morir algún día, aquí todo el mundo morirá. No sirve escaparle a la realidad. Hay que dejar de ser un país de maricones. Con esto estoy dando comida a los cuervos de la prensa. Tenemos que enfrentar a la pandemia de pecho abierto, luchar”, enfatizó.

El mandatario formuló estas controvertidas declaraciones en el Palacio del Planalto, en Brasilia, durante un acto para el relanzamiento de políticas de turismo frente a la temporada de verano

Horas antes, Bolsonaro había festejado en sus redes sociales la suspensión de los ensayos clínicos de la vacuna china Sinovac en Brasil por la muerte de un paciente. “Muerte, invalidez, anomalía. Esta es la vacuna que Doria quería obligar a los paulistanos a tomar. El presidente dijo que la vacuna jamás podría ser obligatoria. Una más que gana Bolsonaro”, escribió el propio presidente en un comentario a una seguidora en su cuenta de Facebook, pese a que luego se conoció que la causa de la muerte del voluntario fue ajena a los ensayos de la vacuna.

Durante el acto en Planalto, a los empresarios del sector turístico les dijo: “Ustedes se fueron a la lona en esta pandemia que fue superdimensionada“.

“Mañana los diarios dirán ‘ah, no tiene cariño, no tiene sentimiento con quien murió’. Siento mucho por los que murieron pero fue superdimensionada (la pandemia)”, dijo el presidente, quien había afirmado en marzo que se trataba de una “gripecita” o un “resfriadito” que podía matar a máximo 800 personas.

Ahora vienen queriendo un centro, sin odio para allá, sin odio para allá. Odio es cosa de maricón, mierda. En mi época, el bullying en la escuela terminaba en pelea. Ahora, decirle gordo a alguien es bullying. Tenemos cómo cambiar el destino del país”, subrayó con su característico tono homofóbico.